viernes, 5 de septiembre de 2008

Represa de Yacyretá

Represa de Yacyretá

Nombre: Yacyretá
Capacidad: 3200 MW
Presa
- Altura: 21.3 m
- Extensión: 808 m
Área inundada: 1 600 km²
Localización: Argentina Paraguay
Río: Paraná
Periodo de Construcción: 1989-1998
Proprietario: Entidad Binacional Yacyretá


La represa hidroeléctrica de Yacyretá-Apipé (del guaraní jasy retã, "tierra de la Luna") es una central hidroeléctrica construida sobre los saltos de Yacyretá-Apipé en el río Paraná, entre la provincia argentina de Corrientes y el departamento paraguayo de Misiones.
El equipo de la central tiene una potencia instalada total de 3200 MW, existiendo un proyecto de ampliación que permitiría incrementar esta capacidad casi al doble, y la energía producida abastece el 15% del total de la demanda de electricidad argentina.
A través de cada turbina pueden pasar 2630 millones de litros de agua por hora, o sea que por las 20 turbinas de Yacyretá puede pasar cada hora el equivalente al consumo de agua potable de 13 días de la ciudad de Asunción (capital del Paraguay) o de 2 días de la ciudad de Buenos Aires. La energía que se puede producir anualmente es de 19.000 Gwh, equivalente al 65% de la generación eléctrica conjunta de Paraguay y la Argentina.
Pese a sus prestaciones, el proyecto de la represa fue objeto constante de críticas durante su planeamiento y construcción, tanto por las consecuencias ecológicas que produjo —entre ellas el anegamiento de un bioma prácticamente único, que condujo a la extinción de numerosas especies endémicas— como por la gestión del emprendimiento, cuyo presupuesto original se excedió varias veces hasta alcanzar los 11.500 millones de dólares y dio origen a múltiples denuncias de corrupción.

Geografía
Yacyreta se encuentra 320 kilómetros al sudeste de Asunción. Esta situada en la zona de la ciudad de Ayolas, 100 kilómetros aguas abajo de Encarnación, y a 2 kilómetros de los rápidos de Apipé. El embalse principal queda en los alrededores de la isla de Yacyreta y Talavera.

Cronología
Sala de turbinas
El protocolo inicial para determinar el uso de los saltos se firmó el 1 de febrero de 1925, en Estados Unidos. Sin embargo, no sería hasta enero de 1958 que se crearía la Comisión Mixta Técnica Argentino-Paraguaya, a cargo del estudio técnico de aprovechamiento del río. Presentado este, el 3 de diciembre de 1973 se suscribió en Asunción el Tratado de Yacyretá, por el cual los dos Estados se comprometieron a emprender en común la obra. Para ello se fundó la Entidad Binacional Yacyretá: en condiciones igualitarias para ambas partes, a la cual se le asigna la capacidad jurídica y responsabilidad técnica para realizar los estudios y proyectos, y para su ejecución.
La construcción se comenzó el 3 de diciembre de 1983; el 26 de abril de 1989 se firmaron las notas reversales que definen el esquema definitivo de las obras de protección de los valles de los arroyos afluentes al embalse en margen derecha (paraguaya). En junio de ese mismo año se cerró el brazo principal del río, y el 19 de mayo del siguiente el brazo Aña Kuá. El 1 de junio de 1993 se habilitó la esclusa de navegación para salvar la diferencia de alturas, y el 2 de septiembre de 1994 la primera unidad de la central hidroeléctrica. Las 20 unidades programadas se pusieron por primera vez en función en su totalidad recién el 7 de julio de 1998.

Obra civil
Además del dique de la represa, que tiene 808 m de largo, el embalse consta de una presa de materiales sueltos de casi 65 km, que cierra los dos brazos del río divididos por la isla Yacyretá; la central hidroeléctrica propiamente dicha se asienta parcialmente sobre ésta, uno de los últimos espolones de la pared basáltica levantada por la falla que recorre en dirección NE-SO el sustrato de la provincia de Corrientes, y a la que se debe la existencia de los saltos. Los extremos se apoyan en la costa argentina, en la localidad de Rincón Santa María, y en la paraguaya, junto a la de Santos Cosme y Damián. El lago artificial producido por el cierre del cauce del río se alzaría a 21 m por encima de su nivel previo, y cubriría 1600 km².
En cada brazo hay un vertedero; las turbinas está fijadas en el brazo principal, en un vertedero de 18 compuertas que permiten un flujo máximo de 55.000 m³/s. El otro brazo del río cuenta con 16 compuertas más, con capacidad para otros 40.000 m³/s.
Excavada en el lecho basáltico, una esclusa permite la circulación de embarcaciones de hasta 3,60 metros (12 pies). Un sistema de elevación —diseñado después de que estudios ecológicos demostraran que la presencia del dique inhibiría la reproducción de las especies migratorias del Paraná —en especial el dorado y el surubí— permite a los especímenes que nadan río arriba salvar los 25 metros de diferencia para desovar en el Alto Paraná.
La casa de máquinas tiene 70 m de altura medidos desde los cimientos hasta el techo. La caída de agua (15 m actualmente; 21,3 m cuando se alcance la cota 83 msnm) tiene un caudal medio de 8000 m³/s que pasan por las turbinas y producen energía en forma continua. Para comparar dimensiones, las cataratas del Iguazú tienen 70 m de altura y un caudal medio de 1750 m3/s (la quinta parte del caudal turbinado por Yacyretá).

Impacto poblacional y ecológico
Esclusa para peces
El área hoy cubierta por el lago embalsado alojaba antes de la obra unas 40.000 personas, que tuvieron que ser trasladadas. La elevación del nivel de las aguas afectó también la infraestructura vial y cloacal de la región de una manera que los estudios previos a la ejecución, financiados y avalados por el Banco Mundial, no tuvieron en cuenta; investigadores independientes confirmaron, años más tarde, que el censo de 1990 del INDEC fue alterado para reducir los importes que la Entidad Binacional Yacyretá, la gestora del proyecto, debería desembolsar para compensar a los desplazados.1
Ecológicamente, la construcción del dique afectó principalmente tres aspectos del entorno regional:
la estructura y composición de los hábitats acuáticos, al causar la elevación del nivel y el anegamiento de áreas previamente secas un cambio en la composición química de las aguas. Además, la alteración de las corrientes ha afectado la dinámica de la vegetación flotante, que en el sistema del Iberá constituye el hábitat de numerosas especies endémicas. Además, la mansedumbre de las aguas ha permitido la proliferación de especies transmisoras de la esquistosomiasis, el dengue y el paludismo;
la estructura y composición de las actividades productivas del sector primario, que además del anegamiento directo incluyen la modificación de la humedad de decenas de miles de hectáreas destinadas a la agricultura y la explotación maderera. Miles de cabezas de ganado se perdieron además en el proceso de llenado del lago;
la diversidad y estabilidad de los hábitats terrestres, que podría dar lugar a pérdidas incalculables de biodiversidad. Numerosas especies protegidas resultaron afectadas en uno de los pocos espacios en que sobreviven en Argentina y Paraguay; entre ellas se cuentan:
el ciervo de los pantanos, concentrado especialmente en las zonas embalsadas y al que la migración hacia tierras altas expondría en mayor grado a la caza furtiva, la competencia con el ganado bovino por el alimento, y el contagio de enfermedades de las que éste es portador;
el venado de las pampas, desplazado por el ascenso de la napa de su ya reducido hábitat;
el carpincho, cuyas áreas de reposo y alimentación se vieron anegadas;
numerosas especies de rálidos (en los géneros Porzana, Aramides, Porphyrio y Laterallus), garzas, cigüeñas y anátidos, por la ocupación de sus zonas de nidificación; algunas paseriformes consideradas vulnerables, como el yetapá de collar y el tordo amarillo, ven también reducido su hábitat y dificultada la comunicación entre las poblaciones paraguayas y argentinas, con la consiguiente disminución de variedad genética;
el yacaré overo y el yacaré negro, desplazados de su zona de nidificación.2
Las consecuencias sobre la población ictícola del Paraná fueron también gravísimas, ocasionando una sensible disminución del volumen de algunas especies; la construcción del sistema de elevadores mitigó sólo en parte estos efectos.

Denuncias de corrupción
Mención aparte merecen las denuncias de corrupción de las que ha sido objeto el emprendimiento. Del presupuesto final de 11.000 millones de dólares, 7.000 millones corresponden a costes financieros y otros 1.000 millones a costes de estudios de consultoría. Se ignora el paradero de 1.870 millones de dólares, lo que ha dado pie a numerosas investigaciones, aún infructuosas. Funcionarios del EBY (Entidad Binacional Yaciretá) han sido condenados por malversación de fondos y por especulación con información privilegiada, al comprar tierras en los terrenos a inundar con el fin de obtener indemnizaciones cuando éstas se expropiaran. El ex presidente argentino Carlos Menem la llamó, en una frase que se ha hecho célebre, un «monumento a la corrupción».
Ha habido mas corrupción, en el 2008 se detectaron sobreprecios

Estado actual
Torres de distribución
El Plan de Terminación del Emprendimiento Binacional Yacyretá consiste en:4
Liberar las áreas a ser inundadas, considerando la expropiación de los inmuebles, la seguridad de las zonas liberadas, la relocalización de la población y actividad económico-productiva, la rehabilitación socioeconómica de la población reasentada y la solución del pasivo social de otras instancias del llenado.
Realizar obras y acciones necesarias para mitigar los efectos sobre el medioambiente
Reponer obras de infraestructura, como rutas, puentes, puertos, aeropuertos, líneas de transmisión eléctrica, entre otras,
Recomponer la trama urbana de Encarnación, Posadas, y otras ciudades afectadas
A julio de 2007 el nivel del agua alcanza los 76 msnm, 7 metros por debajo de la cota originalmente proyectada. Esta diferencia de altura es responsable de que la presa funcione únicamente al 60% de su capacidad instalada, con una potencia pico de unos 2.100 MW en lugar de los 3.100 MW planeados originalmente. La principal razón por la que no se permite que el nivel de agua alcance los 83 msnm proyectados es que de ocurrir esto, el agua cubriría 500 km² adicionales en los que se estima viven alrededor de 80.000 personas.
Los presidentes de Argentina y Paraguay firmaron un acta de acuerdo para finalizar la obra y llevarla a cota 83 msnm en diciembre de 2008.5
Durante la campaña electoral paraguaya de 2008, Fernando Lugo (quién luego resultó ser electo presidente de Paraguay), basó su campaña en reclamar una revisión del Tratado de Itaipú, que regula el uso de la energía de la hidroeléctrica, así como su precio. Expresó su interés en renegociar con Argentina y Brasil (con quien es copropietario de la Represa de Itaipú) los contratos sobre energía. Según estos, Paraguay vende la energía producidas por sus represas a ambas naciones a cambio de saldar las deudas generadas durante la construcción de las mismas.

Navegación
Para facilitar la navegación se ha construido una esclusa en la localidad de Santa María en la margen argentina. Esta tiene una longitud total de 270 metros (útiles 236 m), un ancho de 27 m y una profundidad mínima de 5 metros, lo que permitirá el paso aguas arriba de embarcaciones de hasta 3,66 m (12 pies).

Turismo
La zona cuenta con abundante fauna ictícola y existen áreas destinadas para la pesca. Con el ánimo de mantener y proteger a los peces nativos la pesca se encuentra regulada, requiriéndose un carnet de pesca que puede obtenerse en las Oficinas de Pesca regionales.
El Museo Regional Yacyreta se encuentra en la ciudad de Ayolas. En él se encuentran expuestos piezas arqueológicas, minerales y ejemplares de la fauna nativa.
El Refugio Faunístico de Atinguy está ubicado a 18 kilómetros de Ayolas; su territorio abarca de 100 hectáreas, donde pueden observarse variadas especies de fauna y flora de la región. El refugio provee de condiciones óptimas para que los animales vivan naturalmente.
Aunque la represa hidroeléctrica es relativamente poco contaminante, la Entidad Binacional ha destinado áreas para la conservación y recuperación de la flora y fauna local, de modo a paliar las consecuencias ambientales que acarreen la obra. Con la inundación, localizaron y reubicaron a 11.000 animales de 110 diferentes especies. Actualmente, la entidad tiene protegida un área que abarca 58.000 hectáreas, mas proyecta aumentar este terreno a 187.000 hectáreas a medida que avance el proyecto. La Reserva Natural esta ubicada en un extremo de la isla. Esta abierto un Centro de visitantes y un sendero llamado "Acuti po’i" de 2500 m en el que se puede realizar caminatas guiadas. Existen diferentes opciones de alojamiento en la zona, como el Hotel Nacional de Turismo y el Yacyreta Apart Hotel. La Secretaria Nacional de Turismo provee información y detalles al respecto.

1 comentario:

Anónimo dijo...

buenisimo